encerrados en las paredes.
Parece, a veces,
que salen por sus huecos.
Las paredes crujen.
Unos pasos me persiguen.
Una risa cansada.
Un gemido ahogado.
Cuando yo los olvide,
tal vez todo se apague.
Hay un revoltijo de sentimientos aquí dejados de cualquier manera, abandonados, que ponte tú a ordenarlo todo con la de chasquidos que hay escondidos. Parece esto un laberinto en el caos, cualquiera se habría perdido hasta vete tú a saber quien te encuentra.
Cierra los ojos.