sábado, 14 de marzo de 2026

Composición A

Te inventé excusas
como quien inventa dioses
cuando tiene miedo de la noche.

Pero la verdad
es que tú me inventaste primero.

Me hiciste de silencios,
de mensajes que no llegaban,
de promesas pequeñas
que yo agrandaba
hasta que parecían amor.

Yo te pedía
cosas tan simples
que ahora me parecen ridículas:

mírame,
quédate,
dime que también te importa.

Y tú respondías
con abrazos que duraban
lo justo
para que yo creyera
que mañana sería distinto.

Me enseñaste
a esperar.

A celebrar pequeñas acciones
como si fueran milagros.

A pensar que el amor
era esta sed constante,
esta necesidad de convencerte
de que me quisieras.

Y sin darme cuenta
me volví alguien
que pedía permiso
para ser amado.

No sé en qué momento dejé de ser yo 
y empecé a ser la versión de mí que sobrevivía a tus ausencias.

Quizá amar así
también es una forma de crearse:

uno se reconstruye
con lo que el otro niega,
con lo que falta,
con lo que duele.

Pero ahora lo entiendo.

Tú no me creaste
por amor.
Me creaste
por vacío.

Y yo, por miedo a perderte, aprendí a llamarlo hogar, joder.

No hay comentarios:

Publicar un comentario