sábado, 14 de marzo de 2026

Composición A

Te inventé excusas
como quien inventa dioses
cuando tiene miedo de la noche.

Pero la verdad
es que tú me inventaste primero.

Me hiciste de silencios,
de mensajes que no llegaban,
de promesas pequeñas
que yo agrandaba
hasta que parecían amor.

Yo te pedía
cosas tan simples
que ahora me parecen ridículas:

mírame,
quédate,
dime que también te importa.

Y tú respondías
con abrazos que duraban
lo justo
para que yo creyera
que mañana sería distinto.

Me enseñaste
a esperar.

A celebrar pequeñas acciones
como si fueran milagros.

A pensar que el amor
era esta sed constante,
esta necesidad de convencerte
de que me quisieras.

Y sin darme cuenta
me volví alguien
que pedía permiso
para ser amado.

No sé en qué momento dejé de ser yo 
y empecé a ser la versión de mí que sobrevivía a tus ausencias.

Quizá amar así
también es una forma de crearse:

uno se reconstruye
con lo que el otro niega,
con lo que falta,
con lo que duele.

Pero ahora lo entiendo.

Tú no me creaste
por amor.
Me creaste
por vacío.

Y yo, por miedo a perderte, aprendí a llamarlo hogar, joder.

sábado, 27 de diciembre de 2025

Cuando todo deja de sonar

Ya no quiero volver a escuchar a José Recuerda,
ni quiero que el 10 siga siendo mi número.
La cámara quedó olvidada,
en algún lugar donde el tiempo se disuelve.
Ya no estudiaré en la facultad,
los pasillos y las aulas ya no me llaman.
Deseché la idea de que la vida me guste.
La palmadita nerviosa se ha perdido en el aire,
como un gesto que ya no tiene forma.
El cine clásico ya no es un refugio,
las imágenes se desvanecen entre sombras
y Rihanna ya no suena igual,
como si el eco de su música fuera otro,
distinto, irreconocible y sin esperanza.
Algo me hace infeliz,
y todo lo que antes amaba,
se ha transformado en un silencio
que pesa mas que la muerte.
Te quiero, joder.

jueves, 22 de mayo de 2025

Karyâtis

Suelo pensar
en las Cariátides del Erecteion.
Tan blancas — descoloridas —
como si el tiempo
les hubiera borrado el pulso
pero no el alma.

Me gusta imaginar
que están vivas,
pero no como yo.
Creo que todo respira,
a su manera,
y ellas no son la excepción.

El griego de Hipatia no morirá
hasta que el último grano 
de mármol
se vuelva polvo.
Ni el eco de sus dioses,
que aún rondan las ruinas.

Están tristes.
No pertenecen al lugar que pisan:
un museo frío,
mientras unas réplicas
miran desde lo alto
una Atenas que ya no es suya.

Imagino que esas nuevas
Cariátides
hablan entre sí
en griego moderno.
Y pienso, sobre todo,
en dos.

La Cariátide del Museo Británico,
sola,
olvidada,
tras el pórtico de un templo.
Raptada hace dos siglos,
prisionera.

Allí estuve
frente a ella.
Le mostré a sus hermanas.
No dijo nada,
pero el mármol tembló,
y yo asentí.

La Cariátide decapitada de Atenas,
más inquietante,
detrás de todas.
No puede mirar
pero lo ve todo
desde el Museo de la Acrópolis.

A veces pienso,
que es solo cuerpo 
pero se mueve.
A veces pienso,
que es un cadáver 
al que nadie enterró.

¿Y si las esculturas sin cabeza
están muertas?
¿Y si no lo están,
pero quisieran estarlo?

En Reino Unido,
miran sus heridas,
pero no ven su dolor
e ignoran el eco.
Nombran la piedra,
olvidan la ausencia.

La indiferencia destruye más muros que el odio. Perdón.

jueves, 14 de noviembre de 2024

jvdas

En dos provincias distintas,
dominadas por un mar de olivos,
dos chicos nos encontramos
en el mismo compás.

No nos conocemos,
pero una misma canción
teje un hilo entre nuestros cuerpos,
y nos mueve.

Yo en unas escaleras,
hace calor, es mediodía;
tú en algún lugar,
con una camiseta amarilla.

Siento un latido que no entiende de espacios.
Las mismas notas se deslizan entre nuestros dedos,
suben, se enredan en nuestros hombros,
como si fueran ecos de una llamada.

En ese momento
la distancia desaparece,
y aunque no nos veamos ni sepamos,
la coreografía es una conversación sin voz.

Quizás, si el viento quisiera,
incluso hoy podría enviarte mi susurro,
la risa, la respiración entrecortada,
y devolverme los tuyos.

Pero por ahora,
yo sigo bailando a veces,
pensando que es posible
que el universo escuche...

Y volvamos a bailar juntos esa canción, aunque vuelva a ser a kilómetros de distancia.

jueves, 30 de marzo de 2023

Súplica

Nunca renuncié al amor
más verdadero del mundo,
el que yo sentía por ti,
(que no a la inversa)
a pesar de todo el dolor,
a pesar de todo lo feo,
a pesar de todo lo negro.
Pero.
Pensé que, si (me) destruías,
(me) podías reconstruir.
Te quise con todas mis fuerzas.
(y cada miércoles)
Quédate "una poquita" más
y acércate a verme bailar,
aunque luego... me termines de matar.
Sálvame. Sálvanos.

(Escrito en mayo de 2013. Editada en marzo de 2023).

jueves, 15 de diciembre de 2022

Marga Gil Roësset

 "... Te quiero con todo el mayor egoísmo generoso, imaginable... Lo bueno... lo guapo... lo alegre... lo pleno... lo azul... Amor... flores... vida nacer... para ti... quiero todo para ti. 

Ya ves... no digo: para los dos".

lunes, 20 de junio de 2022

#Antimío1

El dolor es agua,
es una lágrima fluyendo por el rostro.
No eres suficiente.

El miedo también es agua,
es otra lágrima cayendo por el rostro.
No me abandones.

El agua y sus cauces se estancan,
dejo de ser cambio
y los sueños mueren.

martes, 5 de abril de 2022

4 B 4 N D 0 N 0 S

Este hogar está lleno de ecos,
encerrados en las paredes.
Parece, a veces,
que salen por sus huecos.

Las paredes crujen.
Unos pasos me persiguen.
Una risa cansada.
Un gemido ahogado.

Cuando yo los olvide,
tal vez todo se apague.

sábado, 12 de marzo de 2022

12/03/2022

Miro a través de la ventana.
Los días se han teñido de morado por tu causa.
Estoy sentado en mi escritorio
y estoy bebiéndome un café.
We found love se repite en mis cascos.
Huele a manzana, me duele el estomago.
Arráncame la piel,
cava hondo
y sácame los cristales
que no me dejan dormir.

martes, 1 de marzo de 2022

Hoy tampoco te entiendo.
¿Somos egoístas?
Estás, pero no estamos.

He vuelto a pensar,
me he abierto en canal
y no he visto nada.

Cierro los ojos
y mañana será otro día.
Buenas noches, descansa.

jueves, 10 de febrero de 2022

10 de febrero

A veces no te entiendo,
con una soga en el cuello.
¿Esto está bien?
Supongo que te lo mereces.
Un relieve incipiente, primero.
Una duda en un espejo, segundo.
Una sala sin puertas, tercero.

miércoles, 3 de noviembre de 2021

E

Regálame otra rosa,
y dime que me q
aunque la verdad sea otra.

Sácame a bailar
acaríciame los p
y hazme chillar.

Cógeme en brazos, 
déjame en el s
y cumple nuestro pacto.

Qué feo es todo
antes y d
de aquella foto.
T.

miércoles, 27 de octubre de 2021

Historia de una inestabilidad

Hay un revoltijo de sentimientos aquí dejados de cualquier manera, abandonados, que ponte tú a ordenarlo todo con la de chasquidos que hay escondidos. Parece esto un laberinto en el caos, cualquiera se habría perdido hasta vete tú a saber quien te encuentra.

Cierra los ojos.

domingo, 9 de mayo de 2021

miércoles, 28 de abril de 2021

Para qué engañarme.

Estoy fuera de lugar y siempre lo he estado. Soy un extraño en mi realidad, que a veces no cuenta conmigo. Creo en la voluntad, realmente lo hago. Llega hasta los márgenes de mis límites. Pero no es suficiente. Llueve, dentro y fuera.

Duele ser un extraño en el reflejo.

jueves, 22 de abril de 2021

18/04/21.

Oscilo al confesar ciertos datos, como cuando me describo ampliamente y procuro despersonalizarme. Intento que todo lo que confieso me parezca algo ajeno a mi vida, al mundo al que me han traído y a la libertad que me han brindado aunque, ¿escogemos libremente la libertad?

Somos cambio y el cambio es el agua con sus cauces, que fluyen para alcanzar sueños o quedan estancados para enturbiar el miedo y el dolor. El dolor también es agua, es una lágrima fluyendo por la cara porque no eres suficiente. Es solo un poco más de agua en la existencia, igual que el miedo, que es otra lágrima cayendo por el rostro y vocación de grito pidiendo(te) que no me abandones.

Solo soy la historia que me cuento para ignorar lo egoísta que soy y poder estar en paz conmigo mismo, sin dar las gracias por tanta felicidad y paciencia y por fingir sorpresa cuando cometo los mismos errores una y otra vez, fruto de mi imperfección.

Supongo que no entiendo nada y que este es el mejor método para entenderlo todo, para apreciar la belleza con tus matices soleados, con los desgastes del sentir, con los suspiros agotados y con nuestros recuerdos enlazados de la mano tumbados en un sofá rojo. Te quiero.

Todo está conectado y todos lo estamos de alguna manera. Tendemos a quedarnos con partes de otras personas para que nos acompañen siempre. Cómo puedo definir qué soy, si no puedo pretender fingir que me conozco. Solo sé que no seré nunca la mejor versión de mí mismo. 

Me odio por serte inútil, por no saber vivir sin desbordarme con lo que nos mantiene lejos, separados, en lugar de fluir hacia lo que nos une y nos hace felices. Si miro más allá de mi perspectiva, puede que comprenda que no estoy solo, que estás conmigo y que juntos podemos con todo.

domingo, 31 de enero de 2021

Cierro los ojos
me acaricias la cara
nuestras manos se entrelazan
y suspiro
y sollozo
tus brazos me abrazan
cae una lágrima
(...)
El agua se estanca
y ya no te hago feliz.

Perdón.

domingo, 7 de junio de 2020

Yo ya no sé

Vi de reojo como moría lentamente.
No hay salvación:
Mil liturgias no pudieron sanar.

Arrasé la cultura nativa.
Impuse otra bandera,
pero todo es en vano.

Nadie está en una batalla.
Y yo estoy perdido.

domingo, 5 de abril de 2020

Automutilación III

Aun sigo dando abrazos con palmaditas
porque los nuevos no llenan como los tuyos.

Las malas costumbres no desaparecen,

por eso sigo tratándome mal, automutilándome,
con nuestros recuerdos en mi memoria.

Siguen sangrando aquella herida [que creé]

cuando decidí que no dejaría que me entendieras.

Tu media sonrisa me dijo ese día
que el amor y la felicidad van de la mano, 
pero tú nunca conociste a la primera, ni me presentaste a la segunda.

Quizá por eso te dio igual apuñalarme
y saberme enfermo.

Pero bueno, ya ves, sigo destruyéndome,

como una vez lo hicieras tú por mí,
por si algún día decides volver a seguir destruyendo todo lo que soy sin ti.

domingo, 9 de febrero de 2020

Autocrítica

Enciendo la luz y me reflejo en el espejo pero, como cada día, me veo guapo y me siento feo. Miro a la derecha, donde hay una palabra escrita: una especie de grafiti en tinta roja. Suspiro. No me queda ningún secreto por revelar.

Subo la persiana y abro la ventana. Arriba brilla el sol, pero ya no da calor. Y tú te sigues creyendo sus mentiras sin analizar su discurso. El tiempo tampoco se detiene, pero seguimos mirándonos y solo volvemos a hablar para dividirnos de nuevo. Vuelves a llorar y no me alejo. Por favor, abre tu coraza y déjame escucharme.

Aunque igual es tarde, la puerta se está rompiendo. Escucho una voz: que pase el hombre muerto.

Susurra y grita el viento, sale una bala e impacta en el blanco.